Terminó la Semana Santa y podemos hacernos una pregunta:
¿Fuiste de Procesiones o de Desfiles?
Es sencillo:
Silencio y oración es procesión.
Murmullo y cotilleo es desfile.
Austeridad y sobriedad es procesión.
Oro y bordados es desfile.
Recogimiento y reflexión es procesión.
Algarabía y expansión es desfile.
Pero tú tal vez no fuiste ni de Procesión o Desfile.
¿Fuiste al mar o la montaña, nacional o turismo europeo?
Tres maneras tan diferentes de vivir unos días al año habla de la pluralidad y libertad de un pueblo.
Más volvamos al principio. Se acabó la Semana Santa. Para los que desfilaron hasta el año que viene. Para las procesiones prosigue la Pascua.
Y así las calles se llenan de personas para ver pasar la Pasión y Muerte y están vacías para celebrar la Pascua y Resurrección.
¿Y tú eres más de Pasión o más de Pascua, o ni siquiera te planteas está cuestión?
Es lunes, recomenzamos la vida cotidiana. ¿Que balance haces de estos días?
La Pasión y la Pascua son dos señaladas fechas al año para vivir una experiencia interior transformadora que pocos y pocas viven.
Más bien la mayoría divide la vida en dos partes: trabajo y vacaciones. Y no hay más. En eso consiste vivir, en trabajar y descansar.
La Pascua nos invita a una nueva vida donde al dualismo de trabajo-descanso incorpora la vida interior, un mundo lleno de posibilidades y todas enriquecedoras.
Feliz Pascua.
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