VisiONJT
Un nuevo rincon para guardar y compartir mis reflexiones.
domingo, 10 de mayo de 2026
No hay mayo y María sin romería.
domingo, 26 de abril de 2026
Juventud y vida
Miles de veces escuché a mi padre decir que la juventud estaba perdida.
Eran los años 70… también los 80.
Siempre había ese tono:
rebeldía, intransigencia, una generación que —según él— no se enteraba de nada.
Decía que los valores y principios que él sostenía
habían desaparecido en manos de la nuestra.
La generación de mayo del 68.
La que, supuestamente, iba a cambiar el mundo.
Hoy me descubro escuchando a los de mi generación…
los que ya tenemos 60, 70 años.
Y suena exactamente la misma cantinela:
Que si la generación Z es débil,
que no está preparada,
que carece de valores,
que no tiene principios.
Y entonces surge la pregunta inevitable:
aquellos que íbamos a cambiar el mundo…
¿lo hemos cambiado?
¿Lo hemos hecho mejor?
Porque quizá el problema no esté en ellos.
Quizá esté en nosotros.
En que no hemos sabido criar —o acompañar—
a nuestros hijos
de una manera coherente
con los valores que decíamos defender.
O tal vez en algo más profundo:
en que siempre miramos la vida
a través del cristal de nuestra propia experiencia.
Y no nos detenemos
a quitarnos esos filtros mentales.
A contemplar… sí, contemplar,
que esto ha sido siempre así.
Que la juventud, a los ojos de los mayores,
siempre parece débil,
siempre parece carente de valores.
Y, sin embargo, luego la vida se encarga de demostrar
que esa misma juventud
también acierta,
también se equivoca,
también construye.
Como lo hicimos nosotros.
Aunque nuestros padres no lo vieran.
Aunque no supieran reconocerlo
cuando nos miraban,
cuando nos observaban…
cuando simplemente nos veían vivir.
domingo, 12 de abril de 2026
LUNES DE AGUAS
lunes, 30 de marzo de 2026
SEMANA SANTA
domingo, 15 de marzo de 2026
Todos ganan, la izquierda pierde
domingo, 1 de marzo de 2026
LA SOLEDAD
Hace unos días reflexionaba en redes sociales sobre mi soledad.
Una soledad no buscada, no planificada, que apareció de repente y que tuvo que instalarse en mi vida sin remedio. Por ello tuve que adoptar decisiones con rapidez: algunas inmediatas, otras más meditadas.
Hoy habito en un lugar que puedo decir que es maravilloso y tengo un plan de vida que me llena de serenidad, confianza y esperanza.
Pero no todo es un camino de rosas, como en la vida de cualquiera.
La soledad está siendo un problema para mucha gente.
Porque la soledad es, en gran medida, la administración del tiempo; es decir, disponemos de todo el tiempo para nosotros y, por tanto, tenemos que decidir en qué lo empleamos. ¿En qué lo invertimos y en qué lo perdemos?
Y aquí surge una cuestión esencial: si muchos desconocen la naturaleza del tiempo y los conceptos principales que, a lo largo de la historia, se han desarrollado en torno a él, nos encontramos ante una suerte de analfabetismo sobre el tiempo que determina la eficacia o ineficacia en la gestión de la soledad.
Entender el signo de los tiempos es uno de los axiomas de vida más ancestrales. Si el signo de tu tiempo es la soledad, conviene que cuanto antes aprendas a administrar el tiempo.
Y para eso es necesario conocer profundamente su naturaleza.
Que es solo una: AHORA
domingo, 15 de febrero de 2026
EL CARNAL CARNAVAL
Don Carnal y el Reino de lo Efímero
Don Carnal volverá a tener su reino durante cuatro días: un fin de semana, más el lunes y martes de Carnaval.
Así lo decretaron nuestros abuelos hace ya cientos de años.
Durante ese breve periodo, se abre la posibilidad de dar rienda suelta a los instintos más básicos del ser humano. Instintos que, normalmente —y para permitir una convivencia pacífica en sociedad— se inhiben, se reprimen o se educan. Porque si no lo hiciéramos, nuestra vida estaría dominada por el desenfreno que provoca simplemente el hecho de vivir.
El reino de Don Carnal representa lo excepcional, lo extraordinario. Y como todo lo que apela a lo primitivo y visceral, tiene un enorme poder de atracción. La gente se lo pasa bien. Se divierte. Goza. Y por eso el Carnaval tiene fama y convoca a tanta gente año tras año.
Pero su reino es breve.
En tierras castellanas —y en muchos otros lugares— finaliza con el simbólico entierro de la sardina. Una alegoría de muerte. Un final casi trágico para los súbditos de Don Carnal.
Y entonces entra en escena otro tiempo: la Cuaresma.
Recoge el testigo e inicia cuarenta días de preparación, de reflexión y de disciplina, que culminarán en el Domingo de Resurrección.
Qué contraste tan radical.
Uno celebra el exceso.
El otro propone el orden.
Uno termina en entierro.
El otro, en resurrección.
La pregunta es inevitable: ¿qué final prefieres en tu propia vida?
Porque ambos tiempos son temporales. Ambos forman parte de la experiencia humana. Pero tú decides qué aprendes de esta alternancia.
Carnaval nos recuerda que somos carne, impulso y deseo.
Cuaresma nos recuerda que también somos voluntad, sentido y trascendencia.
Tal vez la verdadera sabiduría no esté en negar uno u otro, sino en comprender qué lugar ocupa cada cosa en nuestra vida.
Y ahora que comienza ese breve reinado, la decisión es tuya.