domingo, 20 de junio de 2021

SIN MÁSCARAS

Cara a cara.

Dentro de unos días en al calle ya podremos vernos las caras. La mascarilla dejará de ser obligatoria para espacios abiertos.

Llegó por Decreto y se va por Decreto.

Su reinado ha sido toda una experiencia inimaginable para todos hace unos años.

La expresión de la uniformidad en una globalización que nos recuerda que pese a todas nuestras diferencias somos UNO.

La memoria histórica del humano hará de las suyas y olvidará pronto la lección y se quedará en la anécdota para dentro de unos decenios no existir sobre la tierra nadie que haya vivido el período de la mascarilla.

Habrá fotos y películas que recuerden a futuras generaciones este momento histórico.

Creo que la mascarilla ha venido a quedarse. Como el pañuelo que llevaban los abuelos en el bolsillo, llevaremos la nuestra por si las moscas para ser utilizada en situaciones en las que nuestra salud pueda estar comprometida o podamos comprometer la de  los demás.

Hemos aprendido mucho de ella. Más de lo que parece. Nos ha protegido y nos ha enseñado a colaborar a un fin común.
No hay articulo sobre la tierra que haya tenido un protagonismo tan global. No ha distinguido continente o raza.

 Es cierto,  que con nuestra singularidad creativa hemos diseñado miles de piezas que hoy se quedan sin futuro y protagonismo pero que formarán parte de nuestra vida no solo como recuerdo y memoria, también como recurso.




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