Dentro de unos días en al calle ya podremos vernos las caras. La mascarilla dejará de ser obligatoria para espacios abiertos.
Llegó por Decreto y se va por Decreto.
Su reinado ha sido toda una experiencia inimaginable para todos hace unos años.
La expresión de la uniformidad en una globalización que nos recuerda que pese a todas nuestras diferencias somos UNO.
La memoria histórica del humano hará de las suyas y olvidará pronto la lección y se quedará en la anécdota para dentro de unos decenios no existir sobre la tierra nadie que haya vivido el período de la mascarilla.
Habrá fotos y películas que recuerden a futuras generaciones este momento histórico.
Creo que la mascarilla ha venido a quedarse. Como el pañuelo que llevaban los abuelos en el bolsillo, llevaremos la nuestra por si las moscas para ser utilizada en situaciones en las que nuestra salud pueda estar comprometida o podamos comprometer la de los demás.
Hemos aprendido mucho de ella. Más de lo que parece. Nos ha protegido y nos ha enseñado a colaborar a un fin común.
No hay articulo sobre la tierra que haya tenido un protagonismo tan global. No ha distinguido continente o raza.
Es cierto, que con nuestra singularidad creativa hemos diseñado miles de piezas que hoy se quedan sin futuro y protagonismo pero que formarán parte de nuestra vida no solo como recuerdo y memoria, también como recurso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario