martes, 6 de enero de 2026

AUTENTICIDAD


Perfectamente imperfecto

Perfecto. De su origen como acabado o terminado a su acepción como excelente, sin fallos, ideal.

Hemos pasado a querer ser una sociedad de perfectos, es decir, sin fallos, ideal.

O nos consideramos perfectos, o buscamos la perfección, un dualismo imperante.

Como decía Confucio, el diamante con la fisura busca la perfección y la piedra sin fisura se considera perfecta.

Ambas actitudes conforman nuestra vida.

O me considero perfecto o busco la perfección.

Y cada uno tiene un nivel de autosatisfacción para saber donde encontrar la perfección.

La perfección, es el YA BASTA, es suficiente.

Una piedra puede considerarse bastante y un diamante puede considerarse que no es suficiente.

Y aquí surge el concepto de Byung-Chul Han y la #autoexplotación. Somos  empresarios de nosotros mismos, internalizamos la lógica del mercado, la eficiencia y el rendimiento,
medimos nuestro valor por la productividad, visibilidad, optimización y éxito,
nos presionamos constantemente para rendir más, ser mejor, más activo, más feliz, más creativo.

Y es aquí donde nace la necesidad del rescate. Y el Maestro de Nazaret, Jesús (hoy celebramos el Nombre de Jesús, día 3 de enero) viene al mundo para pagar el rescate de los perfectamente imperfectos y por eso todo un Dios se hace perfectamente imperfecto para morir como un alguien que no vale nada para la sociedad.

El #Cristianismo como movimiento posterior a la vida del que fue denominado Cristo defendió y defiende el valor supremo de los perfectamente imperfectos y por eso, un feto, es Vida y Humano, por ser perfectamente imperfecto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario