Confié en las noticias y en las indicaciones de las autoridades e hice lo que consideraba mejor para mi familia.
Confié.
Al final no ha sido como se esperaba. No ha pasado nada de lo que imaginábamos. Pasó sin pena ni gloria lo que era un huracán, luego un ciclón y finalmente una tormenta.
Más todo me ha hecho pensar y reflexionar acerca de actitud que adoptamos frente a las sugerencias sobre nuestra seguridad y bienestar.
Más bien no hacemos caso, no confiamos, no nos creemos casi nada y tenemos nuestras propias opiniones de todo pese a que no sabemos nada de casi nada.
La desconfianza es la reina de nuestras vidas. No nos fiamos de nada ni nadie que no sea nosotros mismos. Un egocentrismo autoreferenciado sobre el que he hablado en alguna ocasión.
La crisis no es económica o de valores. Es una crisis de confianza.
No nos fiamos de nada o nadie.
Trabajar la confianza es una asignatura pendiente para esta sociedad.
Hice lo que tenía que hacer, confiar. La confianza en uno mismo se gana confiando. Cultivando la confianza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario