Así se expresa la sabiduría ancestral.
Lleva sonando mucho tiempo el runrún de que los políticos en España no son trigo limpio.
No me escucharán y leerán quienes sostienen con su empecinada razón el argumento falaz de que prefieren que roben "los suyos".
A mi personalmente me interesa el que desde su casa con silencio cómplice legitima a unos y a otros con su voto.
El votante irracional, tosco y servil.
Esa especie de ciudadano que no es capaz de ver más allá de su ombligo y además se siente orgulloso de su empecinamiento.
Ya se dice en El Quijote:
«Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su carril»:
Este es el gran problema y lo ha sido siempre, el pueblo ignorante y servil fácil de manipular.
Si quieres saber si eres uno de ellos sólo tienes que contestar una pregunta:
¿Votas siempre a los mismos?
Si en la respuesta encuentras un si y la expresión ¿Qué pasa? Padeces los síntomas de la terquedad obstinada inconsciente que te inhabilita para la crítica de lo que pase en política, porque formas parte del engranaje que hace posible lo que está pasando y ahora criticas.
Y ahora vas y se lo cuentas a tus vecinos que en la inmensa mayoría serán com tú.
Por mi parte he pasado por la abstención, el voto en blanco, el voto a diversas opciones políticas (depende la convocatoria electoral) y he castigado con ello a quienes consideraba que no se merecían mi confianza en esos momentos.
He militado en un partido político y he formado parte de sus cuadros juveniles.
Aclarada la cuestión por mi parte.
Recuerda siempre, tu voto es parte del entramado de quienes lo necesitan para hacer lo que hacen.
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